¿Conoces a José Manuel Rodríguez Delgado?

En muchos casos, conocemos mejor lo foráneo que lo que más cercanamente nos rodea. Viajamos al extranjero para ver paisajes, visitar playas o montañas y muchas veces en nuestra comunidad o país tenemos paisajes, playas y montañas que son prácticamente desconocidas aquí. Igualmente sucede con muchos científicos españoles como es el caso del doctor José Manuel Rodríguez Delgado.

ImagenJosé M. R. Delgado nació en Ronda (Málaga) el 8 de agosto de 1915 y murió en  15 de septiembre de 2011 en San Diego (California). Estudió medicina en la Universidad de Madrid donde se doctoró en neurofisiología. Recibió una beca de la Universidad de Yale, y fue invitado por el prestigioso fisiólogo John Fulton para unirse al departamento de fisiología en 1950. Investigó y dio clases en las Universidades norteamericana de Yale y Autónoma de Madrid. Desde muy pronto orientó su vocación a los estudios cerebrales en el Instituto Ramón y Cajal y como resultado de sus investigaciones intracerebrales sobre las bases físicas y químicas del comportamiento es el libro “Control físico de la mente”. En este libro el Doctor Delgado recoge los resultados de sus investigaciones con el cerebro de animales y personas para llegar al conocimiento del cómo controlar aspectos concretos de la psique. Estuvo varios años trabajando para la marina de los EEUU en el proyecto Pandora. Recibió varios premios como el premio Ramón y Cajal en 1950 y fue nominado varias veces al premio Nobel.

El doctor José M. R. Delgado junto con su equipo de investigación fueron pioneros en el tratamiento  y estudio de enfermedades neuronales mediante el uso de electrodos incrustados en el cerebro de manera fija y descubrieron que el uso de circuitos neuroelectrónicos con el fin de corregir disfunciones cerebrales representaba un nuevo campo de retroalimentación terapéutica.

ImagenAdemás fueron capaces de controlar mediante estimulación eléctrica el comportamiento de ciertos mamíferos como gatos, toros, monos capuchino, chimpancés  e incluso humanos. Al igual que controlamos distintos aparatos mediante mandos a distancia como portales de garajes, televisiones e incluso capsulas espaciales desde estaciones terrestres. El Dr. Delgado sugirió la idea de que las funciones biológicas de organismos vivos también pueden ser controladas a distancia. La realidad no se queda atrás; gatos, monos o seres humanos han sido inducidos a flexionar una extremidad, rechazar comida o sentir emociones (miedo, tristeza…) bajo la influencia de impulsos eléctricos cerebrales enviados por radio.

ToImagendo comienza con la implantación de un electrodo  mediante una incisión en la cabeza que atraviese el cráneo (trepanación). Con la ayuda de un micromanipulador se introducen los electrodos hasta una profundidad predeterminada. Las partes que sobresalen son fijadas primeramente en la incisión con cemento dental, posteriormente el trozo restante de electrodo se dobla sobre la superficie craneal y se vuelven a fijar con cemento dental y se tapa con la piel dejando a la luz únicamente la parte receptora de las señales de radio.

ImagenInicialmente la implantación de estos electrodos en humanos provocó cierta alarma ya que en esa época el conocimiento sobre el sistema nervioso central (SNC) se basaba principalmente en investigaciones realizadas en animales,  surgiendo ciertas dudas sobre la viabilidad de estas intervenciones  (ya que no se sabía si era biológicamente tolerable) por lo que se experimentó con primates (chimpancés).

Tras realizar las investigaciones necesarias empezaron a usarse los electrodos en aplicaciones clínicas como, por ejemplo en el tratamiento de la epilepsia. En este tratamiento el paciente permanece en todo momento sedado pero despierto. Primero se perfora el cráneo y Imagenmediante estimulación eléctrica de la corteza cerebral se intenta descubrir el área sensorial de los ataques epilépticos. La operación debe ser breve para evitar posibles traumas térmicos, mecánicos o químicos. Cuando se encuentra la zona, se implantan los electrodos, los cuales suelen producir pequeñas microrroturas de capilares y destrucción de neuronas en un número muy pequeño. (Estudios paralelos demostraron que estas microrroturas y la pequeña cantidad de neuronas muertas no afectan en absoluto al paciente). También se produce alrededor de los electrodos una delgada cápsula fibrosa que se pensaba que podría afectar a la conducción de la corriente, aunque se demostró luego  que no era así. Cuando el cráneo es reconstruido y los electrodos ya están colocados en el cerebro el paciente ya puede, accionando un botón de un mando a distancia, evitar los ataques epilépticos. Esto se debe a que el electrodo capta la señal de radio generada por el mando y produce una señal eléctrica de baja intensidad que se traduce en el cese del ataque epiléptico.

Otro tratamiento consistió en pasar una corriente continua a través de los electrodos implantados produciendo una lesión por electrocoagulación. Esta lesión minimiza los efectos de ciertas enfermedades y dolencias de origen mental. Las principales ventajas de este método son la de poder realizar exploraciones funcionales antes y después de producirse la lesión y lo que es más importante, la coagulación puede ser controlada y repetida durante un periodo muy variable de tiempo. Esta técnica fue aplicada en el tratamiento de movimientos involuntarios (tembladera), dolor intratable crónico, epilepsia focal, y en varias perturbaciones mentales como miedos, ansiedades, obsesiones compulsivas y conducta agresiva.

En pacientes esquizofrénicos se obtuvieron efectos beneficiosos mediante la excitación  repetida del septum o de otras zonas relacionadas con el placer. En el caso del dolor intratable crónico severo se ha conseguido un mejoramiento considerable y algunos pacientes han sido provistos de estimuladores portátiles para estimular su cerebro repetidamente. Otro paciente fue capaz de reducir las crisis espontáneas de agresividad usando breves periodos de estimulación repetida del núcleo amigdalino. En otro caso, una mujer que sufría temblor intencional producido por esclerosis múltiple fue tratada mediante estimulación del núcleo dentado del cerebro y se observó que el temblor se inhibía y se mejoraba la motilidad voluntaria. Otras aplicaciones médicas que fueron investigadas incluyen el tratamiento de la anorexia nerviosa mediante la estimulación de los centros del apetito situados en el hipotálamo lateral o la inducción del sueño en casos de insomnio mediante la excitación del centro mediano o del núcleo caudado.

En la actualidaImagend estos tratamientos se siguen utilizando con pequeñas modificaciones que permiten reducir la agresividad de las operaciones y la reducción de los electrodos  quedando estos confinados entre el hueso craneal y la piel siendo imperceptibles a simple vista .

Así pues como podemos comprobar los trabajos del Dr. Delgado han sido de gran relevancia e importancia en Neurociencia y es por eso que se merece que recomendemos leer su libro.

 

Rodríguez Delgado, José Manuel. Control físico de la mente, hacia una sociedad psicocivilizada. 1ª Ed. España: ESPASA-CALPE S.A. , 1972. 320 p.

 

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Acerca de Alejandro Peixoto Rodríguez

Estudiante biología
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